Las vivencias por las que alguna vez pasamos en nuestra etapa de la niñez no se vuelven a repetir, de ellas solo quedan recuerdos pasados que nos transmiten en un presente felicidad, tristeza, miedos o cualquier estado de animo según el sentido que le hayamos dado.
Me pongo a pensar, me siento a reflexionar sobre aquellas pequeñas vivencias cotidianas que reflejan día a día la clase de personas que somos y que queremos ser. Por un lado, me da alegría que no toda la gente es igual, que no miente, que es fiel a sus ideales, y que no traicionaría; pero me pone mal saber que hay gente que vive de lo que hacen y dicen los demás, que viven a costillas de otras personas, que no proyectan a futuro un país mejor.
El triunfo está en reconocer las cosas que nos hacen felices, ayudando al prójimo, siendo sinceros con nosotros mismos, tratando de progresar día a día, sin repetir errores del pasado aunque los defectos cuesten dejarlos de lado en un momento de crisis que todos tenemos en nuestras vidas.
2 comentarios:
Si, es verdad.. hay cosas que nos dan muchísima impotencia, y hay cosas que nos roban sonrisas todos los días. tratemos de disfrutar esas últimas, q son las q nos van a hacer luchar y seguir adelante!
un besote carli, que sigas bien!!
No soporto a la gente que vive de lo que dicen los demas,es no tener libertad. La libertad es lo que nos hacen distintos , si no seriamos todos robost je. definitivamente en este momento no estoy inspirada, si no me explayaria mucho mas jeje
besos
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