El que dice que sabe de victorias, se creyó ser capaz de ahogar las penas en un segundo; el que es victorioso, supo ahogar sus penas en su larga vida; el que no sabe de triunfos, no fue capaz de ver sus penas ahogadas toda su infeliz vida.
Solo aquel que confía que tiene la capacidad de ahogar las penas, saber triunfar y reconocer sus errores es el que construirá su vida llena de victorias para querer ser feliz cada segundo y por el resto de sus días.
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